Nombre: Jaden Kroes.
Edad: 15
Fecha de nacimiento: 21 de septiembre.
Signo del zodíaco: Virgo
Lugar de procedencia: Berlín (Alemania)
Faltas por las cuales está en el reformatorio: Secuestro de un compañero de clase junto a otras tres chicas e incendio de su propia casa cuando fueron descubiertas.
Carácter: Los adjetivos que más bien se ciñe a Jaden es obediente y servicial. Seguirá las normas y hará todo lo que se le dice, lo que a veces puede llevarla a contradicciones, pues siempre hará más caso a la persona que a cuatro líneas escritas en un papel. Quiere que todo el mundo sea feliz, y esté o no esté a su alcance, hará lo imposible por lograr un poco de felicidad para quien lo necesite, aunque eso implique vejarse, humillarse o hacerse daño a si misma. Esa obsesión por dar lo que puede a todo el mundo le ha llevado a salir con gente a quien no quiere o directamente odia, con todo lo que ello implica.
Vergonzosa, la mitad de cosas que sabe del mundo es porque lo ha leído en el periódico o en algún libro, no porque haya tenido la suficiente experiencia en este como para saberlo. Es por eso que le encanta leer, ya que se cree incapaz de tener una vida social “normal”, creencia que no tiene ningún tipo de base racional, sólo está movida por el miedo que le da no estar sola; Otra creencia que tiene es que todo cambia, lo que implica que el hecho de no estar sola no equivale a no poder estarlo.
No es difícil hablar con ella, más bien al contrario, pues se amolda a cualquier tipo de compañía y a cualquier tipo de conversación. Puede hablar con la persona más macarra del universo en su mismo lenguaje, y al segundo hablar con un niño de tres años de la misma manera como lo haría una madre. Aun así, la palabra “mierda” está constantemente entre sus labios.
Es por esa capacidad de amoldarse a cualquiera lo que hace tan difícil conocerla, aunque eso no lo sabes si no la has visto interactuar con alguien completamente distinto a ti. La han tachado de hipócrita mil y una veces, y aun así sigue importándole, aunque no lo demuestre. No por el hecho de lo que comporta, sino por el hecho de que la gente crea que les ha engañado.
Es muy fácil hacer feliz a Jaden, sólo hacen falta cuatro carantoñas, dos secretos y pedirle consejos o ayuda. Por el contrario, es muy difícil que ella pida consejos, ayuda o desvele algo de si misma. Las carantoñas, pero, están aseguradas siempre y cuanto se le pida.
Algo que es muy notable en ella es el hecho de no saber lo que quiere. Puede querer una manzana durante semanas, y cuando al fin la tiene, dudar de quererla; puede querer la compañía de alguien con fervor, y al verlo posible, alejarse.
Descripción: Su estética se ciñe a lo que es actualmente el modelo de belleza: delgada, rubia y de altura alrededor del metro setenta. Sus ojos no son azules, y aunque con lentillas se acercaría más a lo que se considera perfecto, no quiere ponérselas, pues le escuecen los ojos.
No luce una estética que le guste, aunque de esta forma le es más fácil pasearse entre el resto de los mortales. Daría lo que fuera para poder cortarse el pelo y teñírselo de negro, llevar gafas las veinticuatro horas del día, no tener que preocuparse tanto para que en invierno su piel fuera nívea y en verano estuviera tostada por el sol… Y aun así, no cambia su estética un ápice, pues no quiere perder lo que esta le otorga.
Su forma de vestir también es de lo más normal: tejanos modernos, ni muy ceñidos ni muy anchos, camisetas blancas o con estampados, ninguna con un logotipo o marca demasiado visible, y media docena de zapatos para poder combinarlos.
Y pese a tener su imagen tan estrictamente estudiada y ser el colmo de la feminidad estética de la actualidad, a la hora de sentarse, de dormir o de gesticular, muchos de sus gestos son algo bastos, más bien masculinos.
Jaden no le da importancia a la estética de los demás, pero sí a la suya. Le enseñaron que determinada estética ayuda a lograr una u otra cosa, y considera que para conseguir lo que ella quiere, esa es la idónea.
Historia: Jaden ha intentado llevar los líos familiares de la mejor manera posible, y esa ha sido alejándose lo máximo posible de todos sus familiares, centrándose en sus compañeros de clase. Al ver que no podía hacer nada contra el divorcio de sus padres, y más tarde contra la muerte de su padre y abuelo, decidió que se centraría en intentar hacer mejor la vida de los de su alrededor, y así lo hace.
Cuando llegó al instituto, pese a su timidez, pasó a formar parte del grupo “cool” del curso. Le daban lo que necesitaba, y a cambio, ella sólo tenía que mantener ciertas apariencias (tanto físicas como psíquicas). Eso le permitía no pensar en nada más que no fueran sus amigos, sus conocidos y los estudios, y todo lo demás, la defunción de su abuelo, la nueva relación de su abuela y la lejanía de su hermano y su madre pasaban a segundo plano. Y era feliz.
A los quince años, pero, algo se torció. Nunca ha querido hablar de ello, y mucho menos recordarlo. Todos los psicólogos que la han tratado antes de entrar en el reformatorio ven la causa del secuestro y la posterior quema de su casa ahí, pero ella no dice ni que sí, ni que no: de esa respuesta no depende la felicidad de nadie, por lo que no tiene que responder.
Familia: Familia completamente desparramada: sus padres se divorciaron, y él murió dos años después. Su madre se volvió a casar y se marchó a Italia, dejándola a ella con su hermano mayor de edad. Este, decidió que no estaba preparado para cuidar de una niña de doce años y la dejó con sus abuelos, yéndose a Munich. Sus abuelos tenían setenta y noventa años respectivamente. Ella era la mayor, y la más débil. Contra todo pronóstico, pero, el abuelo fue quien se murió antes, cuando Jaden tenía catorce años.
Actualmente, su madre se ha vuelto a casar, su hermano ha vuelto a Berlín, y su abuela vive con otra mujer de cincuenta y cuatro años.
Curiosidades: Tenía un conejo antes de entrar en el reformatorio, y quiere recuperarlo, o si más no, tener otra mascota.