Me levanto junto a los demás para recibirle, aunque apenas me doy cuenta de ello. Meteoro está bien, y eso es lo que importa ahora. Cierro los ojos, aliviada, mientras siento su caricia en mi mejilla y su voz que me susurra si estoy bien, a lo que solo puedo responder con un asentimiento.
El reencuentro entre Meteoro y Cyrus es más movido de lo que hubiera podido esperado, y tras un intento de Circle para calmar las cosas, acordamos nuestro próximo destino. Tras esto, Meteoro desaparece de la posada de nuevo, y lo demás nos quedamos para hablar de los preparativos del viaje. Los más entusiasmados, por así decirlo, parecen ser Nea y Hadar -este último supongo que solo tiene ganas de irse-
- Necesitaremos algún medio de transporte...-insinúa él, previendo otro viaje como el anterior.
- A patita.
-¿Queeeee?
Convencida de que no me necesitan, y sin poderme quitar de la cabeza la leyenda, las palabras de Cyrus ni a Meteoro, me levanto para ir con él, pero el chico que a traído se levanta casi al mismo tiempo que yo, tan solo que un poco antes. Me vuelvo a sentar, medio frustrada, medio abatida. Quería estar con él...
-Lo siento.- alzo la vista del borde de la mesa para mirar a Circle
-¿Eh?
-Que lo siento...- vuelve a murmurar. Le sonrío abiertamente, como hacía días que no hacía.
-No te preocupes, todo decimos cosas que a veces no queremos decir. Ninguno estamos acostumbrados a nada de esto.
Terminados, aparentemente, los preparativos, me entretengo apenas unos instantes observando a Nea y Hadar hablando. Pese a que son bastante distintos, se llevan bien. Sonrío para mis adentros y pierdo la mirada hacía la puerta, que se vuelve a abrir varias veces, aunque ninguna de ellas son la pareja extraviada.
Previendo que nadie más se unirá a la charla, y dándome cuenta de que el caza recompensas no está en la mesa, me levanto, indicando a los dos restantes que no hacemos ya nada en la mesa.
Una vez en el piso superior, Hadar entra arrastrando los pies a la ya conocida habitación. Mira a lado y lado, pero no hay rastro de Circle.
-¿Donde está?- oigo que murmura.
Le dejo en la habitación y me dirijo hacía donde está Nea, en la ventana donde noches atrás había hablado con Cyrus.
Sin dejar de mirar a la oscuridad de Carfana, empieza a hablar.
-El nuevo destino no es mucho mejor que este...-comenta. Asiento para indicarle que le escucho.- Dudo que Carfana haya dado toda la información que guarda. Alguien debería quedarse aquí para seguir exprimiéndole lo que pueda.
-Alguien que la conozca...- murmuro más para mi que para ella.
-Exacto.
Transcurre un breve silencio antes de que me de cuenta que está hablando de ella misma.
-Pero... eso tampoco serviría de nada.- su expresión de concentración cambia a la de curiosidad.- La información no llegaría.
-La información siempre llega.- se ríe.- Conozco a gente que...
Sigue hablando, pero solo para llenar el silencio. Miro en la misma dirección que ella, sin encontrar nada demasiado interesante.
Solo me doy cuenta de que hace un rato que a terminado de hablar cuando empieza a dejarme atrás.
- Voy a ver que hace ese actor de pacotilla.- me anuncia, riéndose por lo bajo.- No se le puede dejar solo.
-...Ya has decidido que te vas a quedar, ¿verdad?- asiente con la cabeza.- No puedo hacerte cambiar de opinión...- Ni tu ni nadie, me parece leer en su mirada.
Solo cuando la veo desaparecer por la puerta, me doy la vuelta para seguir mirando por la ventana. Doy una patada a la pared y maldigo la ventana por lo bajo, aunque sé que nada de lo que pasa o a pasado es culpa suya. Pero delante de la carencia de culpable tangible, solo puedo descargar mi frustración en esa estructura.
Apoyo los codos en el alfeizar interior y la barbilla en la muñeca, suspirando.
Utena --- 7/18/2005 11:48:00 AM
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No había podido dormir. Cuando amaneció me di cuenta de que solo había pasado media hora cabeceando sin ningún resultado.
Me acerqué a la jarra de agua y me lavé la cara, mirándome en el espejo: dos profundas ojeras bajo mis ojos.
- Perfecto- susurré con cansancio. Me poyé un momento en la mesilla y opté por bajar, pues todos parecían estar levantándose.
Quizá hubiera sido mucho mejor acostumbrarme a todo aquello de una forma menos repentina, así no tendría ganas de volver al templo. Algo me pinchó en el pecho. Volví a mirarme al espejo y meneé la cabeza. En cuanto tuviera un momento, pondría en practica alguna técnica de relajación, solo esperaba no tener que hacer una terapia de grupo en medio de aquella posada con mas capas de polvo que clientes.
Agarré una cinta y me hice un moño mientras comenzaba a bajar las escaleras. Casi pude oír a Nayla abrir la puerta, verme, y esperar a que acabara de bajar. No tenía ojos en la nuca, pero tampoco me hacían falta.
Durante los días sin Meteoro habíamos hecho turnos para buscar por encima de la ciudad, pero había sido como menos inútil. Me resultaba un poco idiota seguir buscándolo si no lo habíamos encontrado ya, pero me lo callé intentando no exaltar mas sus temperamentos (vaya unos). Me sentía demasiado diferente sin la seria faz de Meteoro persiguiendo a Nayla y la presencia del azul, solo me hacía pensar que estaba deseando oler el cadáver del semirojo cuando al fin lo encontráramos. No le des esa satisfacción.
Suspiré.
Hadar me miró comprensivo desde el otro lado de la mesa y bajé la vista, no tenía nada con que contestarle. La puerta se abrió y no miré hacia ella hasta que todo el mundo pareció levantarse. Me asomé y me quedé de piedra.
- Meteoro!- él se acercó a la negra. Quien era el otro?
- Eh, medio-rojo ¿Qué coño es eso? – Yo lo hubiera preguntado más delicadamente.
- Mi nombre es Wojnar, Woj-nar, no "eso". Si quieres diminutivos, llámame Woj. – medio sonrío, a alguien le va a dar un ataque.
La discursión continúa, sin ningún rumbo. Yo lo que quiero saber ya es que coño ha pasado. Me reñí interiormente por perder los nervios.
- Ah, genial, más bazofia mezclada a mi alrededor.
Meteoro empuja una silla contra la pared, haciendo que rechine en el suelo, veo como Nea saca su daga y Cyrus se adelanta en pos de querer empezar una pelea. De eso nada, ya se matarán cuando nos lo hayan explicado.
Me adelanto y me quedo entre los dos, rojo y azul. Me gustaría saber si no se dan cuenta que todo aquello no solo es idiota, sino perjudicial para los dos. Y para todos. Un chillido como menos… sorprendente, salido de el semidragón Wojnar hace que el silencio vuelva a la taberna.
Meteoro arremetió contra él y Nayla se acercó para intentar tranquilizarlo.
- Bien, ahora que por fin estamos todos juntos, podemos empezar a aclararlo todo. – suspiré bajando los brazos, pero sin moverme del sitio. Contra más espacio entre esos dos, mejor.
- Si, por ejemplo ¿Que te pasó la otra noche, medio-rojo?
- A ti no te importa.
Viendo que siguen con su tira y afloja acabo por gritarles:
- ¡¡Ya basta!! ¿¡Podríais dejaros de rencillas por un momento y centraros en lo importante!?
Después de un silencio, Cyrus se sienta, lo imito y los demás acaban por acercarse también.
- Espero que hayas traído algo de información interesante además de eso.
- Te he dicho que me llamo Wojnar.
Y empieza lo que estaba deseando oír.
~~~~~~~~~~~
Cuando Meteoro salió, el azul estaba mudo. “Guantes de piel de dragón” Meneé la cabeza, aun había gente que hacía esas cosas. Nunca lo entendería.
- Necesitaremos algún medio de transporte…
- A patita.- sonrió Nea a Hadar.
- Queeeee? – enterró su cara en sus brazos. Que poco aguante.
El semiplateado se levantó para salir a buscar a Meteoro, solo que lo hizo justo cuando Nayla, un segundo antes, y esta se volvió a derrumbar en su banco, frunciendo el ceño. No creí que él se hubiera dado cuenta.
Nea y Hadar seguían hablando, así que aproveché.
- Lo siento.- ella levantó la mirada.
- Eh?.
- Que lo siento…- dije, aun mas bajito. No se me daba bien disculparme, eso era todo.
Para mi sorpresa su expresión se relajó y me mostró una sonrisa sincera.
- No te preocupes, todos decimos cosas que a veces no queremos decir. Ninguno estamos acostumbrados a nada de esto.- empezó a comer, pues la entrada de el semirojo nos había interrumpido. Yo me retiré un poco de la mesa.
El problema allí, era que yo siempre había estado acostumbrada a todo. Quizá si era verdad que la tranquilidad y la armonía no podían ser eternas. Era extraño que cosas que te habían enseñado a creer se desvanecieran en un abrir y cerrar de ojos. Entrecerré los míos.
Las voces de ellos tres se escuchaban, pero solo de fondo. Me quedé mirando la llama de la vela encima de la mesa, danzando.
Estaba cabreada. Por todo y por nada. Tenía ganas de patear Enterra.
Años de enseñanzas basadas en la libertad, el amor y la paz. La comunión de las razas. La convivencia. De que servía todo?
Tenía a mi lado un dragón encaprichado con creer a los diferentes a él inferiores, Soutis medio destruida solo en busca de poder, un poder que ni siquiera entendía y de algún modo dominaba. Padre nunca me dijo que aquello fuera especial, pero la verdad es que Anher no me había dicho muchas cosas.
Abrí mi mano izquierda, una fina línea perlada atravesaba mi palma. Las cicatrices nunca duraban mucho en los dragones, a no ser que fueran profundas. Pero yo no sabía nada sobre los dragones, yo no sabía anda sobre mi misma. Todos parecían estar a años luz.
Cerré fuerte mi mano, en un puño y dolió, aunque se que solo fue un recuerdo en mi memoria.
A veces solo hacemos daño intentando proteger a nuestros seres queridos.
Un golpe me sobresaltó una copa se había caído, y su negro y liquido contenido se derramó en la mesa, mientras intentaban limpiarlo. La vela brilló dorada sobre el oscuro vino.
“Mi sangre no es más especial que la tuya.”
Joder.
Me levanté de la silla ruidosamente y di largas zancadas hasta las escaleras, consciente de que todos estaban un poco sorprendidos.
Un poco mas arriba, tenía que haber una azotea, o eso esperaba, porque aquella mierda de lugar parecía no tener nada nunca. Golpeé una pared mientras subía otro tramo de escaleras, uno más arriba que las habitaciones.
Una puerta se me presentó delante, respiré profundamente y giré el viejo pomo, pero parecía atascada. Le di un empujón con el hombro. Ahora ya no estaba atascada.
Aquel sitio si tenía azotea.
Cerré la puerta otra vez y miré a mí alrededor: sábanas tendidas, alguna que otra caja vacía y mucho suelo para mi sola. Me senté en un lugar que parecía el menos polvoriento, cruzando las piernas. Suspiré varias veces, intentando que mi respiración dejara de ser acelerada. Apoyé mis brazos sobre mis piernas, rectos, hacia delante, con las palmas de mis manos hacia arriba y giré mi cuello hasta que lo único que vi fueron las estrellas del despejado cielo. Cerré los ojos. Necesitaba meditar.
Rinoa --- 7/17/2005 06:03:00 PM
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Le mire atónito.
No podía comprender la actitud de Ruye. Y mi mirada de incomprensión se cruzó solo un instante con sus ojos de hielo.
-no puedes venir- repitió con voz neutra.
-Porque?- le escruté, buscando un cambio en el, una señal. Algo que me diera a entender que bromeaba o me ponía a prueba o...
-No eres fuerte. Ni siquiera puedes utilizar la magia- continuo impasible-serias un peligro, para nosotros y para ti, ya que no podríamos protegerte.
-No te he pedido que me protejas-su prepotencia me enfureció, pero trate de mantener la cabeza fría y las formas-aunque no sea un guerrero, se perfectamente como llevar mi vida.
-Dejar a un lado tu entrenamiento como dragón..tu clan, y dedicarte a la vida fácil ¿te parece un buen sistema de llevar tu vida?-quise golpearle. No lo había dicho para herirme. Simplemente lo había preguntado. Pero me hirió. Muy profundamente.
-¿te crees que mi vida es fácil?- alce el tono de voz mientras apretaba los puños.
-yo no he dicho eso-su tono no cambio. Seguía tranquilo, y tal vez era eso lo que mas me enfurecía.
-¿crees que no he tratado de tener otra vida? Tu no sabes nada de mi ¡nada! ¿cómo osas juzgarme?- quería callar pero no podía. Apenas oía lo que le estaba diciendo. De un tirón me desabroche los primeros botones de la camisa, mientras sentía un enorme nudo en la garganta- soy esclavo ¡un maldito esclavo fugado!¿sabes lo que significa llevar este collar?-mi voz era cada vez mas alta, sin proponérmelo-significa que no tengo derecho a tener propiedades, no tengo derecho a tener apellido, no tengo derecho a casarme, ni a trabajar con un sueldo. Si me roban no puedo denunciarlo. Si me atacan no puedo defenderme, si desaparezco nadie me buscara, cualquier chalado puede auto declararse mi poseedor en cualquier momento, sin que yo pueda hacer nada y el día que me muera ni siquiera tendré derecho a un entierro, y todo, simplemente porque este collar- aparte mis anchas mangas casi apunto de llorar- estos grilletes dicen que no soy un ser humano- entrecerró los ojos, pero nada mas cambio en el- para ti es fácil hablar de amor, de honor, ... es tan fácil hablar del futuro cuando se tiene libertad que me da ganas de vomitar. Pero pese a todo eso yo, he sobrevivido, solo, y no tengo nada de lo que avergonzarme - di un paso atrás apretando los dientes con rabia mientras sonreía amargamente- siento si mi estilo de vida no entra en tus esquemas, gran guerrero - di media vuelta recogiendo mi atillo y me fui sin esperar respuesta.
Sentía un vacío tan grande dentro de mi corazón, que apenas podía respirar.
Caminé un buen rato, alejándome de aquella maldita posada.
Me sentía extraño. No era que en mi vida me hubieran dado un trato muy diferente a aquel, pero, sin embargo, había machacado una vez mas mi ya de por si muy pisoteada figura. Tal vez, aquella solo fuera una especie de...humillación final, o no-se-que...el caso era que, no quería volver a verle.
-¿lo ves?- otra vez ella, tras de mi. Como siempre.
-Déjame en paz- ni siquiera me giré a mirarla.
-Diiiloo- su tono de voz se volvió extremadamente burlón.
-Pues que, como siempre tu tenias razón, y yo estaba equivocado- escupí acelerando el paso.
Me interne en un pequeño bosque apretando el paso mientras caía la noche. Hasta que llegue a un claro.
En un rincón del bosque...en aquel pequeño llano, solo había un arbolito. Podía distinguir perfectamente su silueta lejana en la oscuridad. Puse el brazo e perpendicular a mi cuerpo, con la mano abierta...
....cae....
Mi cuerpo se estremeció, y una ráfaga de viento golpeó el árbol. No paso nada. Nada.
Me quede quieto unos instantes, con la mano extendida. Era un verdadero inútil, ni siquiera podía utilizar mi elemento dragón correctamente.
A traves de mis dedos extendidos, vi el árbol, que parecía reírse de mi, mientras sentía como las lagrimas que había estado guardando, resbalaban lentamente por mis mejillas. Ruye tenia razón. Solo era un inútil. Lentamente comencé a bajar el brazo, como si me negara a aceptar aquella realidad con la que me había topado de narices. Una mano, me rodeo la muñeca con suavidad. Me sobresalte.
-Concéntrate- me susurró. Sentía su pecho contra mi espalda, su mejilla contra mi cabello, y su brazo extendido con el mío.- Tienes que concentrarte. Llama a la naturaleza...habla con los espíritus. Tienes poder de hacerlo...solo...encuentra el modo...- no le respondí. Cerré los ojos y trate de relajar mi respiración. Me concentre en mi corazón. Solo en mis propios latidos resonando en mis oídos. Fue como sumergirme en agua...no oía nada...y de repente...viento...Abrí los ojos y lo lancé lejos de mí. Contra el árbol.
Pude ver una ráfaga de plata impactar contra el tronco i torcerlo. Después, silencio. No dije nada. Volvía a oír a los grillos lejanos i la respiración profunda y acompasada de Ruye. Volteé sobre mi mismo y clave mis ojos en el. No conseguí comprender a ese hombre.
-Si aun no te has arrepentido, ven con nosotros- no me moví, aunque sentí como mi corazón se aceleraba- puedes entrenar conmigo...si es que quie...
-si que quiero- le corte rápidamente- el, suspiro con cansancio y benevolencia.
-Entonces vamos a dormir-dio media vuelta y comenzó a alejarse-mañana será un día largo.
Me quedé parado viendo como se alejaba. Si, era el. Ruye, el semidragón sobre el que tantos rumores circulaban por Carfana. Temido por su poder. Cruel, decían algunos. Demonio...
Sentí un escalofrío por todo mi cuerpo porque, en aquel momento yo solo era capaz de ver, a un chico, que vestía gastados ropajes negros, y caminaba mirando al infinito, con paso lento, las manos en los bolsillos, y sumido en sus pensamientos...
lady_of_chesire --- 7/17/2005 12:13:00 AM
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Ya oscureciendo, por fin visualicé a lo lejos la entrada a la taberna del viejo Hernán. Nunca me había alegrado tanto al volver a verla. Pensaba que no llegaríamos jamás.
- Ey, ¿Esa taberna no es...? - empezó a decir Wojnar.
- Seguramente.
- ¿Pero como sabes..?
- Siempre lo es.
- Hombre ya! Pero si ni siquiera sabes--
- Cállate - le espeté. Me obedeció, aun poniendo la cara de un niño al que no le querían dar caramelos.
Entré en la taberna con aire cansado. Todo el grupo levantó la cabeza dirigiendo la mirada hacía. Demasiadas expresiones en sus ojos. Sólo me fijé en la nuca del cazarrecompensas, que no pareció inmutarse, y me dirigí hacia Nayla que se había levantado, como el resto.
Me agaché para acariciarle levemente el rostro. Preguntándole en un susurro si estaba bien. Asintió tímidamente, con los ojos cerrados.
- Eh, medio-rojo ¿Qué coño es eso? - Me dolía bastante la cabeza como para encima tener que darle explicaciones a ese capullo. Afortunadamente de ello se encargó Wojnar, al menos conseguí animarme viendo al azul sufriendo la conversación con el pequeño semiplateado.
- ¡Y tú deja de llamarme humano! - exclamó al fin.
- ¡¿Y por qué no iba a llamártelo, escoria?!
- ¡Porque no lo soy, cabezachorlito! - sonreí para mi mientras observaba a Wojnar cruzarse de brazos algo ofuscado. Se había hecho el silencio en el grupo. Inclusive el azul se había quedado sin palabras por la impresión. Hasta que lo estropeó.
- Ah, genial, más bazofia mezclada a mi alrededor.
Aparté la silla que tenía a mi lado estampándola contra la pared. Pude ver como Nea desenfundaba una daga y me dirigí enfurecido contra el azul, que se levantó. Circle se interpuso plantándose delante de mí con los brazos extendidos y la firme decisión de una guardiana. Wojnar gritó.
- ¡¡¡Aaay, los puntos!!!
Por segunda vez consiguió que el silencio se apoderara del lugar, hasta el momento en que el bastardo turquesita rompió en carcajadas. Arremetí contra el semiplateado y lo acorralé contra la pared de madera.
- Mantén esa boca cerrada si no quieres que tus perseguidores se queden sin nada que perseguir. - Noté la suavidad de la mano de Nayla sobre mi brazo, susurrando mi nombre.
- Bien... - Empezó a decir Circle. El cazarrecompensas recobró la compostura, aun conservando una gran y amplia sonrisa de imbécil en la cara- ..ahora que por fin estamos todos juntos, podemos empezar a aclararlo todo.
- Si, por ejemplo ¿Que te pasó la otra noche, medio-rojo?
- A ti no te importa.
- En absoluto. Pero seguro que a tus amiguitos sí. ¿o acaso no pensabas contarles nada acerca de la Muerte Roja?
- Nos contó la leyenda.. - me murmura Nea
- Sí. Pero segun veo, la masacre no se repitió. Aunque sigas vivo, parece que pudieron contigo, mestizo. Te dieron una buena paliza, ¿verdad?
- ¡¿Te estás divirtiendo, no?! - grita Nayla
- Mucho -responde ampliando su sonrisa. Menudo cabrón.
- Yo creo que con buena paliza te quedas corto - comenta Wojnar que se ha colocado al lado de Hadar. Sólo me faltaba a este arreglándolo.
- No me extraña, no es mas que un mediorojo
- A mi lo que me extraña es como consigue aguantarse las ganas de partirte la cara, blavet - le espeta el semiplata más serio que de costumbre. Parece que sí tiene algo de orgullo por su raza.
- ¡¡Ya basta!! - ordena Circle exasperada viendo que aquello parecía el cuento de nunca acabar- ¿¡Podríais dejaros de rencillas por un momento y centraros en lo importante!?
Momento tenso en el que nadie dice nada. Nadie se mueve un ápice, salvo Wojnar que sale de detrás de mí. El azul, sin quitarle su agradable mirada de encima al semiplateado se deja caer sobre su silla, volviendo a colocar los pies sobre la mesa con algo de estruendo. Toma un trago de una jarra que parece acompañarle siempre y se nos queda mirando.
- Espero que hayas traído algo de información interesante además de eso.
- Te he dicho que me llamo Wojnar. - El azul parece ignorarle.
Circle se sienta delante del azul y el resto hace lo mismo, colocándose alrededor de la mesa. Yo me quedo en pie. Woj se rasca la cabeza, sin saber muy bien qué hacer.
- Desconocemos todavía el autor del ataque y sus motivos. - Una carcajada sorda sale de los labios del cazarrecompensas, de la cual no hago caso - Pero sí parte del modo.
El azul alza una ceja, reticente - ¿Qué quieres decir? -
- El ataque no se realizó sólo con magia. Las sendas mágicas fueron deformadas y mutadas hasta llegar al punto de crear una verdadera abominación.
- Me extraña que un mestizo como tú le tenga tanto apego a los caminos mágicos del dragón.
- Alteraciones como la que se tuvo que hacer para aquel control, no son menos que pecados hacia la misma Enterra. Y aun así, son las palabras de un Subterráneo las que te acabo de decir. - Frunció el entrecejo. No creo que los Subterráneos fueran de su simpatía, pero si no reconocía su sabiduría y conocimiento de Enterra, se trataba realmente de un auténtico bastardo ignorante.
- Está bien, pero eso no nos lleva a ningún sitio.
- Está claro que tiene que tratarse de alguien o alguienes muy poderosos y muy involucrados tanto con la magia como con la tecnología.
- ¿Alianza entre razas? - pregunta con un tono un tanto repulsivo. (NdL: Igual q los mas afines a la magia son los dragones, los mas afines a la tecnología son los humanos...)
- Quien sabe. Aparte de eso, también tenemos un destino.
- ¿Cuál? - Ha puesto los pies en el suelo, apoyándose con los codos en la mesa, en apariencia interesado.
- ¿Es que tu no encontraste ninguna información? - pregunto con sorna. Se echa hacia atrás, mosqueado.
- Voy a ir a Lametla. Es la mejor fuente de información respecto a este tema. - Algo gimió levemente dentro de mí.
- ¿Lametla? - pregunta la guardiana.
- Uuuy, allí vive gente muy rara - comenta Wojnar moviendo la mano.
- Precisamente - continúa el azul - suelen saber mucho sobre cosas...raras...
- Y precisamente es allí donde también nos dirigimos nosotros.
- ¡¿Qué?! - pregunta Celeste (NdL:Voy a acabar conociendo todas las variantes del azul gracias a este tío...xDDDD
- Es la primera parada rumbo a la dirección que va a tomar el grupo.
- Naah, antes de llegar a la ciudad esa está el Oasis Thutt, que lo sé yo. - comenta Wojnar. El azul y yo le miramos, pero él parece distraerse sonriendo como siempre, mirando a Hadar.
- Vas listo si pretendes que viaje con vosotros. - me levanto, sin recordar muy bien cuándo me había sentado, dando el tema por zanjado.
- No he pretendido eso en ningún momento. Nuestro grupo está muy bien como está.
- Si, una panda de traidores a su sangre que se pasean por ahí con escoria mezclada... - Una sangre mezclada que empezaba a quemarme las venas por la furia que retenía. Me giro lentamente hacia el azul, lanzándole una última mirada mientras me acerco tranquilamente.
- Eh, blavet. ¿Sabes por qué casi pueden conmigo esos bastardos humanos?
- ...bah. Porque no eres más que en simple semirojo.
- No. Por el simple hecho de que llevaban guantes de piel de dragón.
Cuando salí al exterior, las estrellas brillaban en el firmamento. Me había apoyado contra una pared, sentado sobre unas cajas, en la boca de un callejón, no muy lejos de la taberna.
Reconocí un crujido de madera con la puerta del viejo Hernán. Unos pasos presurosos se acercaban. Pensé que se trataba de la pequeña Nayla pero...
- ¡Cabezón!
- Por Uruial...
- ¿Por qué no te estás un poco quieto? ¡Tanto ajetreo para los puntos no tiene que ser bueno! - me reprocha al llegar hasta mí.
- ¿Y por qué no me dejas en paz? ¿Quieres algo más aparte de comportarte como mi enfermero personal?
- ¡Lo dices como si no lo fuera! Sólo quería decirte que dentro estaban hablando de los preparativos del viaje, para ver cuando nos íbamos.
- ¿Íbamos? - le miré a los ojos. Él sonrió.
- ¡Claro! ¡No pensarás que te voy a dejar escapar! - Arqueé una ceja.
- ¿Qué pretendes, chico? No vas a venir con nosotros. - le dije secamente. ¿A qué venía aquello¿ ¿No tenía una vida? ¿Algo que hacer?
- ..¿Qué?
- No es asunto tuyo. No puedes venir. - Me sabía mal, pero era verdad. Además, no quería arrastrar a nadie más tras una causa que no era la suya. Ni siquiera sabía si era la mía... Volví a mirarle, me observaba con los ojos muy abiertos. No me gustó leer el dolor en ellos, pero no podía hacerle aquello.
Lyra --- 7/13/2005 06:00:00 PM
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