- Así que la parte norte... Mira, hace tiempo que no paso por ahí y tengo que comprar unas cosas. Supongo que querrás acompañarme...
- Esto... yo no... no hace falta, mejor me vuelvo a la posada.-noto como algunos pelos se me ponen de punta. Solo imaginarme una tarde con él me da escalofríos.
- Vienes conmigo
Camino en silencio, mirando al suelo. Tal vez debería haber inventado alguna segunda, o tercero, o incluso cuarta excusa, pero su presencia me bloquea bastante los pensamientos. De vez en cuanto siento algún escalofrió, pero no tantos en cuanto comprendí que iría con él.
Nos detenemos delante de unas murallas, donde están unos guardias custodiándolas. Después de un casi imperceptible movimiento de cabeza, nos dejan continuar. La imagen de la Carfana que conozco se va cambiando, hasta convertirse en una ciudad realmente limpia y bien adornada. Comparando esta parte con el resto, se aprecia mucho más la blancura y lo reluciente que esta. Me vienen a la cabeza algunas ciudades y decorados que había visto hasta entonces. Algunos se parecen realmente al paisaje que nos envuelta, me pregunto si se habrían inspirado en eso.
Lo que más me sorprende es la diferencia de anchura que tienen las calles, y lo vacías que están, volviéndolas a comparar con el resto de Carfana. Las pocas personas que se ven van bien vestidas y peinadas. Cuando dirijo mi mirada hacía los edificios, reparo en la decoración, y me acuerdo de la chica de antes, Shida Al Sha, y sobre lo que nos había preguntado. Esos adornos serían para la fiesta?
- No dejes que te confundan chico. Te llamas Hadar, ¿no? - asiento -. Bien, Hadar, todo este lujo que ves no es más que una mera fachada. Mira, esta joyería, por ejemplo. Todo procede del mercado negro de donde hemos venido. Seguro que al dueño no le hace ninguna gracia mezclarse con la chusma para negociar, pero no le queda más remedio. Ah, y esta tienda de ropa... Seguro que tu amiga podría encontrar un buen vestido aquí. Bueno, te decía, la propietaria se llama Lahnta Umón, es famosa en el mercado de esclavos. Compra a niños para trabajar en los telares que tiene en el sótano. Claro que no le duran mucho y los tiene que renovar cada poco tiempo. De los burdeles mejor ni te hablo, ¿no?
- Es... quiero decir... No me imaginaba que...
- Claro que no te lo imaginabas – me interrumpe. Le escucho con atención -. Hombre, si tenemos aquí el Hotel Calim. Ahora lo regenta la familia Al-Calar, después de la muerte de toda la familia rival... Bastante dolorosa, por cierto.
- ¿Cómo sabes tú eso?
- Los maté yo – su guiño hace que el escalofrió que sentí hace tal vez una hora, vuelva.-. Los ajustes de cuentas son frecuentes y no siempre hay asesinos a sueldo disponibles... Sobretodo en "temporada alta".
- ¿Tem...porada alta? ¿Qué quieres decir?
- Sí. Como por ejemplo, ahora. Durante las grandes fiestas, las familias ricas "socializan", y se producen alianzas, rupturas y todo eso. Y durante el ajetreo de la fiesta, como todo el mundo está pendiente de otra cosa, se producen bastantes asesinatos... Hablando de asesinas... Mira quién viene por aquí.
Miro hacía donde mira él. Una chica alta y esbelta camina hacía nosotros con cargo. Con la luz me pareció que tenía un color parecido al de Nayla, más oscuro, pero con la sombra que proyecta encima de ella una farola, veo que lo tiene más azulado que blanco. Va vestida completamente de negro. A medida que se acerca, oigo el taconeo de sus talones.
Justo cuando nos cruzamos, alza los brazos y rodea el cuello de Cyrus.
- La propuesta sigue en pie...-oigo que susurra la mujer, que vista más de cerca, no es mucho más grande que yo, incluso igual.
- No me interesa lo que tu señor pueda ofrecerme
- Eres un bastardo... no se en que le podrias servir a mi señor, ni siquiera muerto le servirias – miro a uno y a otro. La manera que tienen de hablar de matar, morir o de la muerte misma me pone los pelos de punta.
- Seguramente no le serviria mas que tu en ciertos aspectos... – la aparta de encima de él.
- Je... Mira, no sabia que te gustaran tan finos azul –antes de que pueda echarme a un lado, me acaricia la mejilla con un dedo.
- Sueltame!
- Como sea...Me han dicho que en Carfana... – se detiene de espaldas a nosotros-hay mujeres muy bellas, que traicionan a sus maridos... Las que traicionan a su hombre... deben morir, no crees eso Cyrus?
Me quedo mirando como se marcha, igual que él, aunque su expresión es muy distinta a la mía. Estoy seguro que la volveré a ver, al menos mientras este Cyrus alrededor.
Después de pasarnos el resto de la tarde dando vueltas por esa nueva Carfana, fijándome en cualquier detalle, volvemos a la posada. Mi humor empieza a decaer solo pisar las ya comunes calles de Carfana. En la cara del hombre se dibuja una media sonrisa que ignoro. Me gustaría pasar más tiempo… incluso me gustaría quedarme. Pero las palabras de él vuelven de pronto a mi cabeza, haciéndome cambiar de idea. Un mundo tan falso, tampoco creo que sea bueno.
Cuando nos sentamos en una mesa más cercana a la ventana y a la escalera que conduce a las habitaciones (ya era hora k kbiaramos 1 poco d msa). Solo pasan unos minutos antes de que Nayla y Nea entren en la posada.
Tomoyo --- 5/24/2004 09:00:00 PM
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Cuando se va Hadar detrás de la chica, nos quedamos en silencio. Ninguno de los tres se mueve hasta que Cyrus mira hacia la puerta, y sin cruzar palabra, sale de la posada.
¿Que hora debe ser ya? Miro el techo, esperando que por arte de magia aparezca algo que me lo indique, aunque no es eso lo que me importa más. Ni Nea, Hadar, Meteoro han vuelto. Y estoy segura que Cyrus tampoco. Supongo que debe estar con Hadar (el cual no creo que este muy a gusto).
- Genial.- oigo refunfuñar a Circle. Debe haber pensado lo mismo que yo, aunque no respondo.
Me imagino donde deben estar cada uno de los cuatro, aunque no consigo imaginármelos del todo. Lo único que tengo seguro es que no están fuera de Carfana.
- Hmmm.- medio suspiro.
- Preocupada?- pregunta Circle.
- No… bueno, sí. – vuelvo a resoplar para mi misma y me siento, apoyando las manos en las rodillas.- Porque tardan tanto? Esto es estresante…- la miro al oír su risa.
- Espero que hayan encontrado algo después de dejarnos aquí todo el día, ni las tardes en el templo eran tan aburridas. – mi mirada se vuelve curiosa, aunque ella no añade nada más.
- Me siento impotente. Yo también quiero ayudar!-
- Créeme, si eso supusiera salir de esta maldita taberna yo también querría, pero sin conocer la ciudad… Hacemos mas servicio aquí que perdidas. Aunque quizá…
La puerta se abre sin ningún preaviso, de forma bastante brusca, haciendo que Circle resbale de donde esta sentada. Antes siquiera de mirar hacía la puerta, me levanto.
- Eyyyyyyy! A que no sabéis que he descubierto!?- la voz de Nea me alegra.
- Ilumíname
- Pues… Oye, y Meteoro?- recorre la habitación con la mirada- y Hadar y el otro?- vuelvo a suspirar.
- Ni idea – termino respondiendo.
- Pues mejor que esperemos a que estemos todos juntos…-
Nea se sienta en el suelo, delante mío, mirando por la ventana, al igual que Circle. Yo realmente no tengo muchas ganas de mirar por la ventana, así que decido entretenerme mirandome las puntas de los dedos. Los pequeños rasguños que tenía empiezan a cicatrizar.
- Me voy – me sobresalta la voz de Circle.
- Eh? A donde? – me levanto de la cama inconscientemente.
- A buscar a tu príncipe. Vuelvo luego
Y sin añadir nada más, sale tranquilamente de la habitación, dejándonos a mi y a Nea mirando la puerta cerrada. Me vuelvo a sentar mirando la pared de delante, sin pestañear y con la boca entreabierta. Al menos podría haberme dicho donde pensaba que podía estar.
-Nayla, que tal el brazo?- le pregunta Nea, poniéndose de cuclillas y mirando el vendado que me había hecho.
- Bien.- respondo, volviendo a la realidad.
Pasa a ocupar el lugar en donde estaba Circle, aunque ella se asoma más.
-Bueno, viendo como van las cosas… Nos vamos!- exclama animadamente Nea cogiendome suavemente del brazo.
- Donde?
- A terminar de buscar mi información.
Cuando salimos de la habitación y cruzamos la puerta de salida de la posada, noto un pequeño soplo de aire, que nos sigue un rato, hasta que nos ponemos por una pequeña callejuela estrecha, pero no muy oscura. Miro hacía el cielo, que esta cubierto por pequeñas nubes blancas. Empieza a atardecer.
-Nea terminaremos antes de que anochezca?- pregunto distraídamente.
-Claro!- me parece oír un “supongo”
-Tal vez no este Nea- digo sonriendo y rascándome el brazo.
Después de llamar dos veces a la puerta, nadie ha abierto. Nea da vueltas por delante de la puerta, buscando una respuesta a algo que se a preguntado interiormente. Miro la casa; esta un poco ennegrecida por la parte más cercana al suelo, y las paredes de arriba se han empezado a pelar. Las ventanas están completamente cerradas, excepto una, que esta algo abierta. Mientras examino la otra parte de la pared, veo la figura de Nea que toca la pared. Acto seguido, con un ligero salto, se sitúa en la cornisa y la ventana que esta medio abierta.
-No pretenderás… Nea!
Se gira hacía mi con una sonrisa en los labios, indicándome que haga lo mismo que ella. Después de pensármelo 2 segundos, salto a su lado. Empuja la ventana para abrirla más, y cuando las dos tenemos una parte del cuerpo dentro de la casa, noto como algo me agarra del pie. Miro a Nea, o al menos donde debería estar. Antes de que pueda mirar hacía abajo, mi cabeza a golpeado con el duro y frió suelo, quedándome tendida, mirando al techo. Se que Nea esta a mi lado, pues tiene su mano tocándome un brazo. De pronto noto un pinchazo en el hombro herido. Dirijo una rápida mirada hacía ese lado. Rozándolo esta una bota de un numero considerable. Con una mirada que pocas veces tengo, miro hacía arriba, encontrándome con la cara de un hombre de avanzada edad. Me levanto rápido, al igual que Nea, quien se queda mirando detenidamente al hombre.
-Tranquilo! Solo queremos hacerte unas preguntas!- al oír lo de tranquilo, miro de nuevo la cara del hombre. Parece realmente enfadado. O más bien molesto.
Fuera.- Ni Nea ni yo nos movemos.- Fuera!
- Solo queremos hacerte unas preguntas.- vuelve a repetir ella, poniendo cara de niña buena. Aunque me cueste, la imito.
Después de unos segundos mirándonos, el hombre se da la vuelta y se sienta en una butaca que esta al lado de una ventana. Delante hay dos sillas, solo separadas del sillón por una mesa. Le seguimos, y antes de que nuestro trasero toque la silla, el hombre vuelve a hablar.
- Quien os ha dicho que os podéis sentar?- nos volvemos a enderezar.- Sentaos.
Nea y yo miramos al hombre, el cual a esbozado una sonrisa se complacencia. Con toda nuestra paciencia, nos volvemos a sentar.
-Y bien, que queréis preguntar?
- Conoce a un tal Cyrus?
Mientras esperamos la respuesta, me dedico a mirar al hombre. Su apariencia ronda los 60 años, o tal vez más. Tiene abundante pelo, aunque la mayoría es blanco. Su barba, tan solo de unos días, muestra la misma apariencia que su pelo. Observo sus ojos, grises, que se han posado en Nea. Su cara parece algo sombría, pero imagino que solo es porque la luz le da de una forma algo peculiar.
- Por que?
- Buscamos información de él.- vuelvo la cabeza para mirar a Nea. Su voz se ha vuelto segura, y su sinceridad me asombra.
-Tan solo quiero saber que ha sido desterrado.- responde después de un corto y a la vez largo silencio.
-Desterrado?- murmuro.
-Por que?- prosigue Nea.
-Mato a su hermano.
- Por que?- vuelve a preguntar ella.
-Eso es algo que no atañe a personas que no sean del clan.
Nea se levanta bruscamente, aunque yo sigo mirando al anciano, que entonces esta mirando por encima del hombro de Nea.
En dos segundos estamos fuera de la casa, enfrentadas al nuevo hombre que a aparecido. Se parece ligeramente al hombre de dentro de la casa, pero su pelo es completamente de un color negro azulado.
Nea, sin esperar a nada ni a nadie, se lanza adelante, alzando rápidamente la pierna y dándole en una costilla. El hombre apenas se tambalea, mientras ella atierra, frunciendo ligeramente el entrecejo.
Después de varias miradas indicadoras, Nea y yo nos movemos al unísono, asestándole ella un rodillazo en la entrepierna del hombre, y yo cogiendole el brazo y girándolo de cara a la puerta. Le suelto cuando veo que sus piernas flaquean (debe doler, seas o no seas dragón, recibir una patada ahí).
-Vale, habéis ganado, no volváis por aquí.- la voz del viejo sale a trabes de la puerta, que ya se empieza a cerrar detrás del hombre más joven.
-Bueno, a estado bien…- oigo que murmura Nea.
-Al menos he podido tomar el aire.- digo sonriendo, mirando el cielo, que ya esta bastante oscuro.- Tenias razón, creo que no hemos tardado demasiado.
-Claro.- se ríe Nea.
Al llegar a la posada, nos encontramos con Hadar y Cyrus, extrañamente sentados en la misma mesa.
Utena --- 5/23/2004 09:04:00 PM
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Cyrus, Meteoro, Hadar y Nea. Todos se habían marchado.
- Genial - refunfuñé desde el alféizar de la ventana de nuestra habitación.
Nayla estaba extrañamente callada, tumbada en la cama y mirando hacia arriba. Varias veces dirigí mi mirada hacia allí también, en busca de la distracción de Nayla, ya que más que aburrida, parecía concentrada. Fruncía en ceño y a veces abría la boca sin decir nada en absoluto. Yo no podía despegar mi vista de una alfombra tendida cerca de nuestra ventana. Santa tarde, estaba hasta las narices de esa situación.
- Hmmm – oí a Nayla.
- Preocupada?- pregunté sabiendo ya la respuesta.
- No… bueno, sí. – se levantó y se sentó en el filo de la cama.- Porque tardan tanto? Esto es estresante…- reí un poco ante ese comentario, realmente yo no estaba preocupada, sino aburrida.
- Espero que hayan encontrado algo después de dejarnos aquí todo el día, ni las tardes en el templo eran tan aburridas. – algo punzó en mi pecho y sentía la mirada casi insistente de Nayla, pero no volví a abrir la boca.
- Me siento impotente. – comenzó ella, en respuesta a mi silencio.- Yo también quiero ayudar!-
- Créeme, si eso supusiera salir de esta maldita taberna yo también querría, pero sin conocer la ciudad… Hacemos mas servicio aquí que perdidas. Aunque quizá…
La puerta se abrió de golpe haciendo que resbalara de la ventana y que Nayla saltara de la cama.
- Eyyyyyyy! A que no sabéis que he descubierto!?- gritó una Nea muy contenta.
- Ilumíname – murmuré.
- Pues… Oye, y Meteoro?- dijo la aludida mirando hacia todos los lados- y Hadar y el otro?- un suspiro se oyó desde la cama.
- Ni idea – respondió Nayla.
- Pues mejor que esperemos a que estemos todos juntos…-
Miré otra vez hacia la ventana y vi el puro azul de la torre de Carfana reflejando el atardecer. Creí haberme enamorado de ese lugar, pero no podía dejar de mirar sus paredes. La idea me rondaba desde hacia tiempo en la cabeza “tengo que volver a ir allí” pero la idea de dejar a Nayla sola me parecía irrespetuosa y temeraria, aunque ahora Nea estaba con ella.
- Me voy – dije tranquilamente yendo hacia la puerta.
- Eh? A donde? - Nayla se levantó de la cama.
- A buscar a tu príncipe. Vuelvo luego.- y me marché de la habitación.
Llegué a la torre en un tiempo récord, los pies me llevaban solos. Me encontraba en una cara de la torre que nunca había visto, pero pude comprobar que era idéntica a la otras dos restantes, sin contar la cara principal, donde se encontraba la entrada. Fue una sorpresa encontrar al protagonista de mi pequeña mentira para escapar en una de las caras lisas.
- Que, ¿buscando la entrada? - Meteoro se dio la vuelta sin mostrar el más mínimo asombro.
- Bingo – dijo el simplemente.
- Y porqué no pruebas a dar l vuelta una vez mas?- respondía divertida.
- Eh?- vaya, si iba a resultar que también él tenía sus momentos de despiste.
- La entrada, está al otro lado.- repetí, esta vez riéndome abiertamente.- No me digas que no la has visto! Vaya, esas puertas son los suficientemente grandes como para que toda Souits entre a la vez.- dejé de reírme lentamente al ver en su cara enojo y un deje de rubor. Pero no me disculpé.
- Nunca te han enseñado que no debes reírte de los mayores? A eso se le llama respeto. – dijo él ahora con una media sonrisa.
- Lo habré olvidado.- contesté.
Dimos la vuelta y nos encontramos delante de las puertas de bronce, inmensas y talladas delicadamente. Pero en ellas no había bisagra alguna (al menos a la vista) ni tampoco ningún mecanismo que nos dejara entrar. Puse mi mano en una hoja que no sería del triple que una puerta normal, lo inmenso de esa torre era su largara, no su anchura. Pensé tontamente en empujar pero era casi imposible que se abriera solo con mi fuerza, incluso con la de Meteoro también.
- Ojalá pudiese entrar.- pensé en voz alta.
- Que quieres encontrar allí dentro?- preguntó Meteoro.
- Todo y nada – dije, sabiendo que aquello quizá no resolvía el enigma.- Y tu?-
- Una respuesta.-
- Típico – comenté.- Y ya tienes las preguntas adecuadas?- El se limitó a sonreír y a cerrar los ojos, yo lo tomé como un sí, aunque parecía que ni siquiera él lo sabía.- Entonces ya has superado la parte mas difícil.-
El silencio ahora no era aburrido, sino lleno de diferentes interpretaciones, tampoco era tenso, sino apaciguador. Era extraño hablar tanto, y más extraño hablar tanto con alguien con Meteoro, pero aunque corta, la conversación había sido la más interesante desde hacia unos días.
Los dos estabamos apoyados en las puertas cuando algo me vino a la cabeza de improvisto, aunque era algo que no me importaba en absoluto.
- Que hora..?- las inexistentes campanas repicaron una única vez, aunque aún solo estaba anocheciendo, y acalló nuestras voces, la de Meteoro y la mía, que habían dicho lo mismo al mismo tiempo. Nos miramos extrañados y resbalé hasta el suelo mientras Meteoro se separaba simplemente de las puertas. Una pequeña rendija se había abierto, suficiente para que entraran dos personas, invitando a entrar. Nos miramos otra vez y me levanté de inmediato hacia las puertas, hacia el interior de mi querida torre.
- Vamos – dije a Meteoro, esperando a que entrara conmigo.
---OUT---
Sie, la torre si tiene puertas xDD (si no mirar archivos del 9 del 2003, k ahí está la primera descripción de la torre xD) lo dejo en tus manos, Meteoro >:D
Rinoa --- 5/23/2004 04:48:00 PM
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